Y DIOS DESCENDIÓ
- Oseas Chacón
- 26 oct 2021
- 3 min de lectura

Éxodo 3
En varias ocasiones, pensamos que para llegar a Dios, nosotros tenemos que hacer algo, yo tengo que buscarlo, yo tengo que subir, yo tengo que clamarle, yo, yo, yo. Pero, no es lo que la Biblia enseña acerca de la relación que tenemos con Dios. Dios es un ser personal, es decir, que posee intelecto y voluntad, y que es capaz de tener una relación personal con el hombre.
Lo que las Escrituras nos enseñan desde los primeros capítulos de Génesis es que Dios siempre toma la iniciativa. Cuando nosotros lo “buscamos” no es iniciativa nuestra, sino que es una respuesta a su llamado. En Génesis observamos a Dios descendiendo al huerto del Edén para hablar con Adán y Eva. En el relato de la torre de Babel, Dios desciende de nuevo para confundir la lengua de aquel pueblo. En el capítulo 3 de Éxodo, Dios vuelve a descender. Dios toma la iniciativa para llevar a cabo sus propósitos y mostrar su Gloria.
En el relato de Éxodo, Moisés apacienta las ovejas de su suegro Jetro, las lleva hasta el monte Horeb, llamado también el “monte de Dios”. A continuación, encontramos un personaje distinto a Moisés, el Ángel de Jehová. Este es un título que se le da a una de las tres personas de la Trinidad, a Jesús. Esta frase de “el Ángel de Jehová” es llamada también una “Teofanía”, la aparición de Jesús en el Antiguo Testamento.
En estos versículos obtenemos valiosa información que, el Ángel de Jehová es un ser divino, es Dios mismo descendiendo. Si el Ángel de Jehová es Dios mismo y el Ángel de Jehová es Jesús, entonces… Jesús es Dios. Veamos lo que dice el pasaje.
Si el Ángel de Jehová es Dios mismo y el Ángel de Jehová es Jesús, entonces… Jesús es Dios.
“ Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza”. Éxodo 3:2. “Y viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob” Éxodo 3:4-6.
Estos versículos nos muestran que éste “Ángel de Jehová” es Dios mismo. Moisés, al estar frente a la zarza y saber que quien le hablaba era Dios, cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Éxodo 3:6b.
Ahora ya sabemos que Dios toma la iniciativa, Él descendió, no fue Moisés buscando un plan de liberación, sino Dios con su plan de redención. ¿Para qué descendió Dios? El verso 8 nos da la respuesta: “y he descendido para librarlos de mano de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.” Éxodo 3:8.
No es Moisés el libertador de Israel, no fue la iniciativa de Él. Moisés estaba ocupado apacentando las ovejas de su suegro. Quien toma la iniciativa es Dios mismo, desciende para cumplir el plan de redención para su pueblo, cumplir la promesa que hizo a Abraham en Génesis 15:13-16. Dios es el libertador de Israel, Él inició el Éxodo.
Siglos después, Dios volvió a descender, “se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:7-8. Una nueva liberación se orquestó, la liberación del pecado en el que vivíamos y de nuevo, la iniciativa de salvarnos fue de Dios, no nuestra. Al conocer a Jesús conocemos la verdad y al conocer la verdad, ésta nos hace verdaderamente libres. Juan 8:32,36.



Comentarios